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Hola a todos de nuevo, sean ustedes bienvenidos a la sección literario de vuestro blog de Magic favorito.

Esta semana teníamos entre manos, un relato relacionado con una de las criaturas más antiguas e icónicas de todo el juego, el archiconocido Vampiro de Sengir.

Vampiro de Sengir
Vampiro de Sengir de Alpha

En los inicios del juego, esta carta era rival del “Ángel de Serra”, y al igual que con su némesis, si tocaba mesa, era partida.
En esta ocasión hemos querido hacerle un homenaje en condiciones, y nos hemos apoyado un poco más que otras veces en el lore oficial. Al fin y al cabo, la historia es la que es, y es digna de admirar, ya que bajo mi punto de vista, es preciosa. Sin más, aquí os lo dejo.

Una leve brisa agitaba la hierba, las hojas de los árboles se mecían con un tímido vaivén, y la luna, más llena que de costumbre, iluminaba la colina del viejo cementerio. Dos niños estaban uno frente a otro, en silencio, con la cabeza gacha. La niña, aún con su aspecto desaliñado y con su pelo revuelto, le resultaba bella al niño; y si su plan funcionaba, la invitaría a cenar o a montar a caballo por las verdes praderas de la región.

– Si tienes miedo, o estás indecisa, no pasa nada, lo haré yo sólo.
– No estoy indecisa, pero sí que tengo miedo. Tengo miedo de que te pase algo. Eres mi…amigo…mi mejor amigo…Te he cogido mucho cariño, y si tú también me faltas, no se qué haré…
– No tengas miedo de esas cosas, todos hemos de morir tarde o temprano, pero no será pronto. Al menos si todo sale según el plan.
– ¿Estás seguro de lo que quieres hacer?- El chico alzó la vista al cielo estrellado, y cogió aire.
-Sí.- dijo exhalando- Es lo mejor para todos, ha perdido la razón, y hay que hacer algo; y llegados a este punto de locura, sólo se fía de mi.
– Bien,-la niña lo miró a los ojos con determinación- enséñame lo que tengo que hacer…

El chico empezó a cantar, una melodía triste pero que a la vez inspiraba tranquilidad resonaba por toda la colina. Las hojas detuvieron su baile en las ramas de los árboles, la hierba paró de agitarse, y la luna, parece que brilló con más fuerza. Incluso la suave brisa se detuvo para escucharle cantar. Su voz era dulce, pero transmitía cierta amargura. La niña lo acompañó cuando los versos empezaron a repetirse, juntos, la canción era más bella que antes. Cuando acabaron, los animales del bosque, habían hecho un corrillo en torno a ellos, sin duda, les habían embaucado…

– ¿Y eso es todo?
– Sí, sólo tienes que cantar, cuando cantes las ratas de la plaga, te obedecerán, y así podremos acabar con él. Las mismas ratas que acabaron con tus padres, acabarán con el mío…
– Bien…vamos.

Y emprendieron su camino hacia el castillo.

El niño iba delante, para no levantar sospecha alguna. La niña iba detrás, pegada a él para intentar ocultar su silueta. Finalmente, llegaron a un largo pasillo. Los grandes ventanales, dejaban que la luna iluminara lo que allí había, armaduras brillantes, frescos en las bóvedas y una larga alfombra roja que les conducía su destino, el salón del trono.

Abrió la puerta y se asomó. El Barón estaba al fondo de la estancia, sentado en su escritorio de espaldas a la puerta, rodeado de sus libros y sus extraños artilugios. No se había percatado de la presencia de los pequeños intrusos, y estos, empezaron a acercarse lentamente. El sol empezaba a asomar, por lo que debían darse prisa para que lo que restaba de oscuridad, les diese cobijo.

– Hola hijo, no sabía que ya estuvieras levantado…- El muchacho se quedó quieto. La sangre se le había quedado helada, ¿le había visto?¿le había oído?- y veo, que no vienes sólo…-el Barón giró la cabeza hasta mirarles de reojo. Una sonrisa macabra estaba dibujada en su cara, ciertamente, parecía que había perdido la locura.

La chica se llevó las manos a la boca, ahogando un grito de terror, pero al instante se recompuso, y empezó a cantar. Cientos de ratas empezaron a entrar a la habitación. Entraban por todas partes, chimenea, ventanas, puertas, rendijas… Pero el Barón, lejos de acobardarse, empezó a cantar con una voz grave, tanto que parecía que esa voz salía de las mismas puertas del infierno. Las ratas, comenzaron a chillar, como si les doliera ese choque de órdenes en el interior de su cabeza, pero de pronto, se giraron, y empezaron a correr hacia la única persona de la estancia que no estaba cantando: el chico. Fue muy rápido, y una de las ratas, le hirió de muerte. Se desplomó, y la sangre empezó a brotar de su garganta, y no había forma de detenerla. Niña y Barón pararon de cantar, atónitos ante lo que estaba pasando. De repente, parece que el Barón recuperó la cordura, y que lo que le quedaba de bondad, afloró, no en vano, su único hijo se estaba desangrando…Su voz se alzó como no lo hizo antes, y pronunció un conjuro que hizo que los cristales estallaran en mil pedazos, que las ratas chillaran…y que la sangre dejara de brotar de la garganta de su hijo. Sin embargo, ese acto de bondad, hizo que olvidara que estaba en una batalla, y la niña, sin perder un segundo, reanudó su canción consiguiendo que las ratas cumplieran con su objetivo inicial.

El sol había salido ya, y el cuerpo sin vida del Barón, yacía en el suelo. Las ratas habían huido, y la niña se giró para ver a su amigo…sorprendentemente, no estaba. Empezó a asustarse de verdad, cuando vio una sombra moverse en un rincón.
– Eres tú, ¿no?
– Sí…juraría que estaba herido, pero…estoy bien…bueno, no se si estoy bien…me molesta la luz, y tengo mucha sed. También tengo frío, pero por lo demás…
-Espera, voy a ayudarte.- la niña empezó a correr las cortinas hasta que, pasados unos minutos, el salón quedó prácticamente a oscuras, entonces el chico se puso en pie, y avanzó hasta ponerse a su lado.
– Así estoy mejor, gracias.
– Tu corte…ya no está…- dijo ella- además, estás cambiado, te noto más alto, y más…-no acabó la frase, pero quiso decir “hermoso”- El Barón ha muerto, larga vida al nuevo Barón. Larga vida al Barón Sengir.
– Gracias por tu ayuda, amiga, ahora dime tu nombre y así podré recompensarte.
-Ravi, mi señor.
-Bien Ravi,- el chico se acercó a Ravi con la rapidez de un parpadeo, y le susurró- vamos a gobernar juntos.-y le mordió en el cuello, bebiendo su sangre, saciando su sed, y convirtiendo a esa niña en un vampiro como él.

Ellos no lo sabían, pero con lo que hicieron esa noche, habían dado comienzo a una nueva estirpe, la estirpe de los vampiros de Sengir…

Y hasta aquí el relato de hoy. Como os dije antes, esta historia ha sido menos ficticia que lo habitual, y si queréis saber algo más de la historia del Barón Sengir o Ravi, sólo tenéis que decirlo, y nos pondremos manos a la obra.

Otra cosa más, esta semana, pondremos las cartas candidatas en la propia encuesta de twitter, para que os sea más fácil verlas. Sin más, un saludo y hasta la semana que viene.

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