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¡Muy buenas de nuevo, rinconeros del cartón! Parece que voy a llegar a una nueva letra de este abecedario magiquero antes de que termine el año, toda una proeza, debo admitir. Hoy, al tratarse de la h, que es muda, me he decantado por un personaje parco en palabras, pero no en acciones. A Kamigawa nos dirigimos para conocer a Hidetsugu, uno de mis personajes favoritos de Kamigawa.

Aviso a planeswalkers: Se comentará buena parte de la historia que recoge la trilogía de novelas de Kamigawa, y personalmente recomiendo su lectura para quien quiera profundizar sobre todos los personajes y sucesos que aparecerán en el artículo, pero que sin embargo pasaré muchas veces por alto. Y para cualquier amante al lore de Magic, que las lea también si no lo ha hecho ya. También recomiendo la lectura de este abclore con un poco de té de Verlasen y poca prisa, que son malas consejeras.

Hablar sobre Hidetsugu es hablar sobre su plano, Kamigawa, y por ende hablar del folclore japonés que impregna cada rincón de ese mundo.

Hidetsugu es un o-bakemono, término que se le da a los ogros que habitan Kamigawa. Bakemono en japonés puede hacer referencia a un ogro o un demonio, o a las criaturas y monstruos sobrenaturales que abarcarían ogros, oni o kappas.

Típico o-bakemono

En el caso de los ogros del folclore japonés los asociamos principalmente con los oni, criaturas que aparecen en numerosas leyendas y poseen características que podemos asociar con ogros o demonios. Pueden poseer cuernos, varios ojos, y vestir con pieles de tigre. Los oni han servido de inspiración a muchas obras, y esta apariencia “atigrada” me recuerda a una serie de mi infancia, Urusei Yatsura, o como llegó a conocerse en España, Lum, la chica invasora.

La familia de Lum. Fuente

Hidetsugu portaba una clava de hierro llamada tetsubo o kanabō, arma del Japón feudal  que se solía asociar con los oni. Su gran peso requiere que el usuario de esta arma posea gran fuerza, hecho que nuestro personaje deja patente más de una vez.

Típico oni con su kanabo. Fuente

El poderío físico es omnipresente en los ogros, y si hablamos del Japón feudal seguro que muchos recuerdan al ogro encadenado del videojuego Sekiro: Shadows Die Twice. A pesar de que esta criatura solo se parece a Hidetsugu en el rojo de los ojos, son interesantes dos aspectos.

Uno, que dicho juego ha ganado el premio al mejor juego del año, y en Foromagic estamos votando a la mejor carta del año aquí. Y dos (después de este descarado gesto publicitario sigiloso) que el concepto de venganza, especialmente la retribución en sangre, es algo que estuvo muy presente en esa época que tanto sirve de inspiración a este juego como al mundo que habita Hidetsugu. El término katakiuchi hace referencia a la venganza sangrienta, muy similar a la vendetta, que caracterizaba principalmente a los guerreros samurái.

El katakiuchi (o kata-kiuchi) ha protagonizado historias y leyendas como la de los hermanos Soga o la conocida vengaza de los 47 rōnin. El concepto de venganza en Japón se mantuvo fuertemente arraigado durante siglos, hasta llegar a nuestros días. Retomemos ahora la senda del ogro.

Los hermanos Soga atacando a Suketsune. Fuente

En Kamigawa oni y ogros son tratados como criaturas diferentes; siendo estos primeros el objeto de adoración de los segundos. En el plano, el más poderoso de ellos es El Oni del Caos que Todo lo Consume, al que Hidetsugu adoraba. Para futuras referencias me referiré a este oni como oni del caos, y nos ahorramos los nombres rimbombantes.

Típico oni de Kamigawa

Nuestro ogro habitaba las Sokenzan, la cordillera más importante y grande del plano. Su hogar era la fortaleza de Shinka, como podemos ver en las cartas, donde habita con otros ogros acólitos de los oni. Sin embargo, en la novela es diferente, siendo más bien un chamán ermitaño y Shinka una choza-cueva (excavada por el mismo Hidetsugu) más que una fortaleza.

Shinka

No obstante, el nombre de Hidetsugu era temido por grandes señores de la guerra como Godo, y pocos se atrevían a importunar al o-bakemono. Para evitar visitas inesperadas, Hidetsugu acostumbraba a clavar en picas las cabezas de algún que otro enemigo o incauto que se aventurara por sus dominios.

Godo, enemigo militar del daimio Konda, solicitó la ayuda de Hidetsugu contra el señor de Eiganjo

Introducido ya nuestro personaje, adentrémonos en su historia.

Uramon, la señora del crimen de Numai, enclave situado en el pantano Takenuma, no se tomó muy bien que Hidetsugu devorara a sus hombres y probablemente usara sus huesos de mondadientes, por lo que envió un pequeño contingente para acabar con el ogro. Entre ellos se encontraba Toshiro Umezawa (Toshi), un pícaro usuario de la magia kanji.

Toshiro Umezawa

Los kanji son los sinogramas o caracteres utilizados en el idioma japonés. En el caso de Toshiro usaba la escritura de estos símbolos para lanzar hechizos, protegerse o realizar invocaciones, entre otras cosas.

Probablemente Toshiro tuviera cierto dominio de la caligrafía japonesa o shodō, el Camino de la Escritura, considerado un arte y cuya maestría requiere muchísima práctica. Ser un mago kanji y equivocarse en algún símbolo podría acarrear desastrosas consecuencias, así que más vale que supiera escribir bien.

El uso de los kanji hizo que Toshi fuera el único superviviente a la posterior matanza que originó el ogro, y el ronin le propuso formar una nueva banda, los sicarios hyozan. Hyozan es iceberg, haciendo referencia al modo de actuar de esta banda: si alguno caía, los demás saldrían a la superficie para vengarlo. Toshiro y Hidetsugu acordaron formar la banda mediante un pacto de sangre y magia kanji (también implicó una marca con hierro al rojo vivo en el cuerpo de cada uno).

Los juramentos más actuales en el multiverso podríamos ubicarlos en los Guardianes, aunque hemos visto que son más un compromiso verbal que otra cosa, alejados de las nefastas consecuencias que provocan su ruptura, pues se pueden hacer y deshacer por casi cualquiera.  Como veremos más adelante, los hyozan formaron un pacto tan fuerte que sacudió los cimientos de todo un plano.

Los kanji que forman la palabra iceberg. Fuente

Un pacto que invoca la venganza y convierte a sus miembros en seres de justicia implacable hacia el que perpetró el crimen nos puede recordar a las figuras mitológicas de las Erinias o Furias, que pasé muy por encima en un anterior artículo. Y es que con la vuelta a Theros dentro de poco, no está de más profundizar en mitos grecolatinos. Porque visto lo visto, mucho lore de Theros no nos van a dar.

Virgilio señalando a las erinias. Gustave Doré, 1890. Fuente

Las Erinias (Furias fue el nombre que le aplicaron los romanos) eran tres hermanas: Alecto, Megera y Tisífone, cada una encargada de castigar crímenes de distinta naturaleza de forma implacable, muchas veces haciendo enloquecer a su víctima (o persiguiéndola hasta el mismísimo infierno). Tisífone, apodada vengadora o vindicadora,  era responsable de castigar los crímenes de asesinato, papel que los sicarios hyozan deben desempeñar cuando uno de sus miembros sufre tal agravio. Las Erinias han sido descritas como la personificación del acto de automaldición que conlleva el juramento, algo bastante acertado si nos ponemos a pensar en el pacto entre nuestro ogro y el ronin. 

Las furias. Boris Vallejo, 1991. Fuente

Antes de terminar con Tisífone me gustaría señalar que Ovidio en su famosa Eneida la describe ceñida de un manto color sangre, y con ropajes del mismo color vestía Hidetsugu cuando comenzó su venganza. En la obra de Ovidio guardaba las puertas del Tártaro, tras las cuales una hidra con negras fauces siempre abiertas habita. El oni del caos al que Hidetsugu adoraba compartía la característica de poseer múltiples fauces negras, siempre hambrientas de espíritus, que el ogro solía ofrecer a su dios abriendo la puerta al mundo espiritual.  Volvamos de nuevo a Kamigawa.

Las furias en el videojuego God of War: Ascension (2013). De izquierda a derecha: Alecto, Megera y Tisífone.

Pasan los años y debido a los extraños acontecimientos que desembocarían en la Guerra de los Kami, Toshi acude a Hidetsugu para que interprete tales hechos, ya que el mago ogro podía comunicarse con uno de los espíritus más poderosos del plano.

Hidetsugu por entonces había tomado como aprendiz de yamabushi (asesino de kami) a un joven monje budoka llamado Kobo. El ogro era conocido por ser uno de los maestros más severos y crueles, y muchos de sus alumnos no llegaban con vida al final de su entrenamiento.

Los monjes budoka fortalecían cuerpo y mente en los bosques de Kamigawa.

Tras reunirse con Toshiro, hizo que Kobo tomara el juramento para formar parte de los hyozan, y envió al ronin y al monje a los bosques de Jukai, la tierra de Kobo, con la esperanza de que su pueblo, fuertemente conectado al mundo espiritual, arrojara más luz sobre lo que estaba sucediendo en Kamigawa.

Paralelamente a estos acontecimientos la princesa Michiko Konda, hija del daimio Konda, que fue responsable directo de la Guerra de los Kami, viajaba con un pequeño grupo formado por un joven aprendiz de Minamo, Choryu, y varios kitsune, como la tutora de Michiko, Oreja de Perla.

Michiko Konda

Ambos grupos se encontraron en territorio orochi (hombres serpiente) y fueron atacados y apresados por esta raza. Únicamente escapó Choryu gracias a su magia de agua.

El aprendiz de Hidetsugu había sido apresado por los orochi y atado a un árbol. De noche, Choryu, que temía al aprendiz del ogro, cobardemente lanzó un chorro de agua hacia la boca de Kobo que, incapaz de moverse, murió con los pulmones llenos de agua.

Este acto no pasó desapercibido por Toshi, que cuando descubrió el crimen del mago, escribió un kanji en él que lo transportaría directamente a la morada del o-bakemono.

Hidetsugu juró en ese momento vengarse de Choryu, de la academia de Minamo, y del pueblo lunar (especie a la que pertenece la planeswalker Tamiyo) haciéndoles responsables de la muerte de su mejor aprendiz.

Hidetsugu realizando un rito con sangre. El día a día en la vida del chamán ogro.

Pero antes, se aseguró de que Choryu fuera recompensado acorde a sus actos en una de las torturas más brutales, sádicas e inmisericordes que hemos visto en la historia del multiverso.

Comenzó masticando su cuerpo, sin llegar a romper sus huesos, en su boca, hasta dejarlo inconsciente por el dolor. Durante meses Choryu permaneció anclado a una pared de su cueva, envenenado continuamente y quemado vivo, y cada vez que iba a morir por sed o desnutrición, Hidetsugu le arrancaba su propia carne ponzoñosa y lo alimentaba con ella.

Solo Toshiro pudo poner fin al sufrimiento del joven mago, pues al verlo en ese estado se apiadó de él y terminó con su vida. Pero Choryu solo había sido el primer paso en la venganza de Hidetsugu, que se dirigió a Minamo, no sin antes reclutar a guerreros yamabushi. Que en términos de Hidetsugu significaba asesinar a los maestros yamabushi locales y esclavizar a ocho de sus pupilos.

Uno de los yamabushi más notables en la historia de Kamigawa fue Kumano. Su historia podéis encontrarla en uno de los relatos traducidos por los compañeros de Foromagic aquí. El original aquí.

Minamo era la academia de magos localizada sobre el lago Kamitaki, una de las localizaciones más fuertemente vinculadas con el maná azul del plano. Digo sobre el lago porque la academia flotaba literalmente sobre su superficie. Y sobre la academia se encontraba, entre las nubes, la ciudad de Otawara, capital de los soratami o pueblo lunar, cuyo kami patrón, Mochi,  fue el responsable indirecto de la Guerra de los Kami y cuyo principal objetivo era la supremacía del pueblo lunar sobre las demás razas del plano. Hidetsugu no tendría que moverse mucho para culminar su venganza.

La academia de Minamo.

Minamo, al igual que otros emplazamientos clave del plano, estaba protegido por un ryuu  o dragón divino, en este caso Keiga, apodada “la estrella de la marea”. Hermana de Yosei, protector de Eiganjo, fue invocada por los hechiceros de Minamo por consejo del daimio Konda, para que actuara de guardián contra los otros kami y sus enemigos.

Keiga

Estos dragones protectores de Kamigawa son referencia directa a los ryū o dragones japoneses, asociados con las tormentas y las mareas. Con estos elementos también se relaciona Ryujin, el legendario dios-dragón del mar de la mitología nipona.

La Princesa Tamatori roba una de las gemas de Ryūjin, por Utagawa Kuniyoshi, s. XIX. Fuente

Me gustaría detenerme un momento para contar un poco más sobre Keiga y sobre cierto trasgo combero que la ayudó en una ocasión: Kiki-Jiki. Y así tenéis dos abclore en uno, que no se diga.

Puede resumirse de esta manera: Meloku (que todos conocemos por su carta) robó su huevo (o perla) a Keiga, perla que el intrépido Kiki-Jiki sustraería al soratami, rompiendo espejos, entre otras cosas. Tras cumplir su cometido Keiga entrenaría al trasgo para que fuera capaz de hacer copias de sí mismo, tal como indica su carta. Y sabiendo esto, volvamos con Hidetsugu.

Kiki-Jiki

La guardiana de Minamo apareció ante el ogro y sus yamabushi, y comenzó una cruenta pelea entre Keiga y los acólitos de Hidetsugu. El o-bakemono esperaría a que la dragona estuviera debilitada para atravesarla de un golpe con su clava de hierro.

Con la muerte de Keiga, el camino hacia la academia estaba despejado, y Hidetsugu no se hizo de rogar.

La academia de Minamo quedó destrozada por la ira del ogro, y se cobró la muerte de casi todos los alumnos y profesores, incluyendo al director Hisoka, que había confiado en Keiga para detener al o-bakemono.

Hidetsugu invocó entonces al oni del caos para que se alimentara de la destrucción que había provocado. No satisfecho aún, dirigió su mirada hacia arriba, a la ciudad de Otawara.

Oboro, el palacio en las nubes de Otawara.

Desatando a varios oni provocó un caos inmenso entre los soratami. Toshi tomó como excesivo el asalto a la capital de las nubes por parte del ogro, y declaró abiertamente un conflicto con él. El juramento hyozan que los ataba resultaría decisivo en momentos posteriores, pues se trata de un fuerte vínculo, tanto bendición como maldición, y aquel que invocara la magia de este podría verse afectado de forma impredecible.

Si bien los integrantes de los hyozan se alejaban bastante de personificar el ideal samurái (en el mejor de los casos eran criminales) el vínculo que los unía reflejaba ciertos aspectos de estos: honor, lealtad y sacrificio personal. Ya fuera por obligación “mágica”, ambos compañeros estaban atados, y Hidetsugu no iba a dejar impune esa deshonra por parte del ronin.

Podríamos aventurarnos y pensar que la habilidad de la carta de Hidetsugu, que nos daña tanto a nosotros como a nuestros oponentes, o si queréis llamarlos así, camaradas de juego, tiene algo que ver con el juramento hyozan. Pero dejemos las hipótesis y continuemos.

Hidetsugu habría acabado con Toshi de no ser porque trajo con él a Roemédulas y a Kiku, los otros dos únicos miembros restantes de los sicarios hyozan.

Roemédulas
Kiku

A pesar de que los tres formaban un enemigo formidable, poco podían ante el poder de Hidetsugu. Durante la batalla, Roemédulas se sacrificó al apuñalar al ogro en un ojo, invocando la maldición del pacto sobre él y salvando la vida de Toshi y Kiku. Kiku fue la siguiente en caer y Toshi, aprovechando la distracción, apuñaló el ojo restante de Hidetsugu, dejándolo ciego.

Volviendo al tema de la retribución y la venganza implacable del juramento hyozan, seguro que recordáis una antigua expresión bíblica con tanto apuñalamiento ocular: ojo por ojo.

Siendo esta la sentencia más conocida de la ley del talión (lex talionis), que sin embargo no era necesariamente una ley de venganza, sino una forma de poner límite a esta y frenarla. En el mundo antiguo supuso la reducción del castigo a una cantidad proporcional. El juramento hyozan evitaba que sus miembros acabaran unos con otros, aunque quebrando el juramento, Roemédulas recibió un castigo no acorde a su acto, puesto que el hyozan multiplicaba por diez el daño infligido. Toshiro recibiría el suyo propio, pero eso lo dejaré para otra ocasión. No se enfurruñe, querido lector, que hoy hemos venido a hablar de ogros. Continuemos…

Pero el chamán ogro más poderoso del plano no vio con buenos ojos (lo siento, querido lector, no he podido resistirme al “chiste”) la traición y la ceguera por parte de sus hermanos de sangre. Cargó contra Toshi furioso y de no ser por la repentina aparición de O-Kagachi, la vida de nuestro ronin habría acabado en ese momento.

O-Kagachi, señor de los kami

La aparición del mayor de los kami no fue casual: buscaba a su hija, robada hacía tiempo por Konda del mundo espiritual, que se encontraba encerrada en un disco de piedra en Minamo en esos momentos. Y para más inri, encontrarse con su contraparte, el oni del caos, hizo enfurecer al ser más poderoso de Kamigawa.

La batalla entre estos dos espíritus no duró mucho: el oni del caos huyó de la contienda tras unos cuantos mordiscos de la serpiente de varias cabezas. La huida del oni causó una fuerte impresión en Hidetsugu, y este pediría a Toshi, con los ojos ensangrentados, que lo transportara al honden (santuario consagrado a un kami) del maestro que lo había abandonado.

honden

Hidetsugu se dispuso a vengarse del oni del caos. Como vemos, nuestro ogro gustaba de la venganza y la retribución en sangre. Henchido de ira por el abandono que había sufrido, consiguió lo imposible: subyugó a su propio dios.

No contento con ello, unió su cuerpo al del oni, convirtiéndose en la nueva contraparte de O-Kagachi (que sería destronado poco después por su hija, Kyodai, y la propia Michiko). Tras hacer su nueva aparición, envuelto en ropajes negros y con la vista recuperada, Hidetsugu culminó por completo la venganza por su aprendiz mostrando en su pecho las mandíbulas del oni que ahora poseía, y que devoraron por completo a Mochi, que desde un principio había urdido el conflicto entre el mundo físico y espiritual.

Mochi, el kami de la luna creciente y patrón del pueblo lunar.

El hecho de que Mochi fuera devorado me hace pensar en los dulces japoneses que comparten tanto su nombre como su forma redonda y regordeta. Tal vez Hidetsugu degustara una delicatesen.

Los mochi tradicionales, debido a su textura gomosa, han provocado varias muertes. Fuente

Con el conflicto de los kami arreglado, Kyodai y Michiko se establecerían como las Hermanas de Carne y Espíritu, guardianas de la barrera entre ambos mundos, colocando al actual Hidetsugu únicamente por debajo de ellas en la jerarquía espiritual del plano.

Para hacernos una idea de su poder, puesto que estos acontecimientos sucedieron siglos antes de la historia actual, basta decir que las hermanas fueron capaces de detener a Leshrac, un planeswalker “de los viejos tiempos”.

Podríamos extraer una moraleja tras conocer la historia de Hidetsugu, actual ogro-oni del caos, y es simple; no te metas con Hidetsugu.

Antes de despedirme, me gustaría dejaros el juramento original de los sicarios hyozan, que recitarían por primera vez Hidetsugu y Toshiro.

Somos libres -dijo finalmente Toshi-, solo vinculados los unos a los otros. Mi vida es vuestra y la vuestra mía. El que hace daño a uno se lo hace a todos. Los supervivientes deberán tomar venganza. Si cualquier cosa es arrebatada al hyozan, el hyozan la recupera multiplicada por diez.

El siguiente texto, extraído de la novela, nos muestra una advertencia de los sicarios, que frecuentemente es confundida con el juramento original ya que se repite varias veces durante la historia. La siguiente advertencia la pronunció Hidetsugu justo antes de que sus fauces devoraran a Mochi::

-Os mataremos -recitó el ogro-. Quemaremos vuestros campos, robaremos vuestro tesoro, destruiremos vuestras casas y esclavizaremos a vuestros hijos. Mataremos a vuestros cónyuges, envenenaremos a vuestros animales y blasfemaremos sobre las tumbas de vuestros ancestros. Todo esto haremos, y la única forma de evitarlo será que no consigamos encontraros jamás.

El ogro se volvió hacia Toshi y ambos dijeron al unísono:

-Ya os hemos encontrado.

Hidetsugu, el descorazonado

Post original: http://magic-the-gathering.foroactivo.com/t51811-hidetsugu-la-venganza-de-kamigawa#467643

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