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Buenas de nuevo, rinconeros del cartón. Tiempos aciagos nos ha tocado vivir, una situación en la que nosotros, caminantes de planos, apenas caminar podemos.

No obstante, si utilizamos eso que tenemos tras la frente (y no es la chispa) podemos transportarnos por la historia del Multiverso y descubrir a esas personas (y no tan personas) que, por una razón u otra, sufrieron largos períodos  confinadas, aisladas, y en la mayoría de casos, sin papel higiénico. Y de paso aprendemos cómo lidiaron con ello. Vamos allá.

Aviso a planeswalkers: La mayor parte de la información respecto a las fechas las he extraído de la wiki, con todo, los cálculos serán aproximados; recuerden que intentar calcular el curso del tiempo en un Multiverso lleno de mundos con sus propias leyes físicas y mágicas puede ser complejo.

Comenzamos nuestro viaje hace aproximadamente 22 mil años antes de la historia actual. Los Numena,  los hechiceros humanos más poderosos de Dominaria por aquel entonces, derrotan a los Dragones Primigenios, que en estos tiempos gobernaban el mundo como dioses, y los confinan en diferentes lugares. Al menos a cuatro de ellos, pues el primigenio “rojo” se reencarnaría milenios después como Rhammidarigaaz y los liberaría.

Darigaaz, señor de los dragones shivanos

Los cuatro restantes estuvieron  confinados de distintas maneras durante más de veinte milenios. Según afirmaron estos dragones, los humanos pudieron derrotarlos uno a uno tras arrebatarles sus respectivos dominios:

La primigenia Rith quedó prisionera en el interior de un árbol magnigoth en el bosque de Yavimaya, y sus captores utilizaron el dominio sobre las plantas, o la agricultura, como los primigenios afirman, para apresarla. Recordad a estos árboles de Yavimaya que volveremos a visitarlos. Podemos aprovechar el tiempo libre para cultivar algo en una maceta, o sembrar un magnigoth para encerrar dragones.

Rith

Magnigoth dando un paseo

 
La primigenia Treva fue crucificada en las catacumbas de la antigua biblioteca de Nueva Arigivia. Concretamente en las ruinas de un antiguo monasterio que databa de la época del imperio thran. En este caso, los captores de Treva se sirvieron del dominio de la palabra hablada y escrita. La lectura es buen hobby durante cuarentenas, o para apresar dragonas milenarias.
 

Treva

El primigenio Drómar se mantuvo aislado en una caverna subacuática. En su caso un impresionante tesoro se convirtió en sus grilletes, pues tal era su obsesión con él que allí quedó durante milenios, hasta que Rhammidarigaaz destruyó parte de este y lo convenció para salir. La admiración por los tesoros es algo muy draconiano, pero por si acaso, evitad que vuestra morada se convierta en una caverna.

Drómar

Caverna de Drómar

Por último, el primigenio Crosis permaneció hundido en un pozo de brea en la pantanosa tierra de Urborg hasta que el sacrificio de los demás primigenios lo liberó (y claro, al ser el primigenio de la muerte, no tardó mucho en volverlos a resucitar). Evitemos que nuestros allegados se sacrifiquen porque estamos en un pozo de brea.
 
 

Milenios de confinamiento un dragón primigenio puede soportarlos sin un pestañeo pero, ¿qué ocurre con los humanos del Multiverso?

Saltamos unos cuantos milenios en el tiempo hasta el apogeo del imperio thran, para encontrarnos con una situación de cuarentena que se postergó durante, al menos, siglos.

Casi la totalidad del imperio thran se basaba en su tecnología, más concretamente en las piedras de poder que sustentaban sus prodigios y artificios. Fueron estas piedras piezas clave en buena parte de la antigua historia multiversal, pero en esta época comenzaron a dividir, sin que se supiera, a la población.

En la capital del imperio, Halcyon, podíamos encontrar las Cuevas de los Condenados, una red de cavernas que alojaba a todos aquellos marginados y parias de la sociedad thran. Marginados principalmente por estar afectados por la tisis, enfermedad que la gran mayoría (hasta tiempos de Yawgmoth) desconocía su procedencia: la radiación que emitían las piedras de poder, generadas en la famosa Plataforma de Maná.

Así permanecieron los thran, separando a estos “condenados”, que vivían hacinados y sin poder salir de su “sociedad” subterránea, hasta que llegó Yawgmoth y cambió por completo el devenir de la historia. Hartos del confinamiento y el desdén que soportaban por los habitantes del imperio, comenzaron las revueltas y bueno, ya sabemos cómo terminaron. Estas Cuevas de los Condenados son actualmente las Cuevas de Koilos, lugar en el que Urza y Mishra abrieron por primera vez el portal hacia Pirexia.

Cuevas de Koilos

Nos dirigimos a Zendikar, hace unos 6 mil años. Por todos es conocidos que aquí tres poderosos planeswalkers (Ugin, Nahiri y Sorin) encerraron a los terribles titanes Eldrazi. A pesar de que, aparentemente no podían hacer nada, poco a poco fueron alterando y contaminando, por decirlo de alguna forma, el mismo plano de Zendikar, cuya propia tierra se rebelaba contra estos organismos extraños.

Nahiri quedó como guardiana de su plano junto con los Eldrazi, y con el tiempo, se confinó ella misma bajo tierra en una crisálida para mantener la paz en su mundo. Durante este confinamiento, Nahiri meditó en comunión con todo el plano, pudiendo “sentir” cada rincón de su mundo, y la cicatriz en este que iban abriendo los titanes , concretamente Ulamog, que poco a poco infectaba a los habitantes de Zendikar y originó así la estirpe de los vampiros. Pasados unos milenios despertaría y lucharía con la prole de estos seres. Al no acudir ninguno de sus compañeros, Nahiri reparó sola la red de edros y así, los Eldrazi volvieron a dormir.

No es mala idea un poco de bricolaje durante el confinamiento, y si así evitamos la invasión de entes alienígenas, mejor.

Sabemos que durante la guardia de Nahiri llegó cierto planeswalker demoníaco con ansias de poder a Zendikar. Y fue Nahiri quien, tras incrustarle en la cabeza un edro, confinó en su plano a Ob Nixilis. Pasarían siglos hasta que lograra liberarse de su atadura al plano, y como añadido, también ayudara a despertar a Kozilek, pero eso es otra historia.

Ob Nixilis con la alegría de tener un edro en la cabeza

Ob Nixilis no permaneció ocioso tantos siglos en Zendikar. Además de cultivar un profundo odio hacia el plano y Nahiri, estudió a fondo los edros, convirtiéndose así en uno de los mayores expertos en ese campo, tal vez superado solo por la Litomante. Nunca hay que dejar de aprender cosas, a pesar de permanecer encerrados.

Discurrimos adelante en la cronología multiversal y nos dirigimos a la Era Oscura, en Dominaria, unos 400 años después del nacimiento de Urza.

Fueron tiempos convulsos, previos a la paulatina llegada de la Era Glacial, en los que el estudio de la magia se volvió a desarrollar en gran medida, y existían importantes escuelas de magia, como el Cónclave de Magos, institución rodeada por el famoso laberinto de Ith. O al menos eso hubiera querido Ith, ya que nunca llegó a construirse.

Ith

Lord Ith, director de la escuela y líder del Cónclave, fue encerrado por Mairsil en una jaula mágica que colgaba encima de un abismo aparentemente sin fondo. Unos doce años  duró su estancia en la jaula, por desgracia su cordura escapó antes por los barrotes. Antes de eso, creó un siervo, el Pordiosero, para que fuera a buscar ayuda, y así lo hizo, pues fue Jodah (pariente de Urza y posterior archimago) quien lo liberó.

Jaula donde disfrutó su estancia Ith

Entramos directamente en las primeras décadas de la Era Glacial de Dominaria, cuando el Fragmento de los Doce Mundos termina de completarse. ¿Qué fue esto? Justo después de que Urza activara el famoso sílex, comenzó a formarse una especie de “envuelta” mágica que comprendía doce planos anexos a Dominaria, planos que quedaron separados del resto del Multiverso e impedía a los planeswalkers caminar fuera de este “Fragmento”.

Muchos caminantes intentaron dar solución a su repentino confinamiento (uno bastante amplio para los mortales, pero agobiante para dioses). Esta prisión multiplanar aguantaría más de 2300 años, quebrándose con el fin de la Era Glacial gracias al Hechizo Mundial lanzado por Freyalise.

¿Qué hicieron los planeswalkers encerrados en el fragmento? La mayoría seguir con sus asuntos, hasta que llegó el Concilio de la Luna Nula, una reunión de planeswalkers que buscaban escapar del Fragmento. Basta decir que en dicho concilio murió Chromium, hermano de Nicol Bolas, hubo traiciones, ascendió un planeswalker y debido a esto algunos escaparon del Fragmento. No es recomendable montar concilios ni juergas durante confinamientos.

De izquierda a derecha: Leshra, Kristina de los Bosques, Tevesh Szat, Freyalise y Taysir. Fueron solo algunos de los planeswalkers que acudieron al concilio.

En plena Era Glacial hubo otro encierro. Esta vez la víctima fue Marit Lage, una poderosa y enigmática criatura de la que aún solo sabemos que quedó presa bajo el glaciar Rónom. Lo que si podemos decir es que Marit Lage, que podía caminar por los planos (sin ser planeswalker), quedaría encerrada a su vez en el Fragmento. Una matrioska de encierros para Marit Lage. Aparte de inspirar temor (así como tener unos cuantos fieles que la adoraban como una deidad durmiente) no hizo mucho más aparte de pasar frío.

Pasamos dos siglos y medio (aproximadamente) tras el fin de la Era Glacial en Dominaria. Estamos en el plano de Ulgrotha (os recomiendo leer los artículos sobre Féroz o Ihsan si queréis situaros mejor en este mundo), en plena Gran Guerra, un conflicto con dos bandos de planeswalkers y magos: los Tolgath y los Ancianos. Terminó esta guerra gracias a Ravi, una planeswalker de los Tolgath, cuando tocó la Campana del Apocalipsis. Como podemos deducir por su nombre, este artefacto no solo finiquitó la guerra sino que destruyó buena parte del plano; incluso afectó a las barreras entre mundos (como Dominaria y Kamigawa).

Pero sigamos con Ravi. Para escapar de los efectos de la Campana (que le dio su maestro) entró en un ataúd mágico. Sin embargo, a su maestro se le olvidó decir cómo volver a salir (un desafortunado lapsus). Ravi, en completa soledad y sin siquiera poder dormir durante siglos, quedó en un estado mental incluso más allá de la locura. El barón Sengir acabaría liberándola, conociéndose desde entonces como Abuela Sengir.

Abuela Sengir (anteriormente conocida como Ravi)

No es buena idea entrar en sitios de los que no sabemos salir. Y tocar campanas muy fuerte vemos que tiene consecuencias.

Paralelamente a estos eventos se iniciaba en Kamigawa la Guerra de los Kami. El conflicto duró veinte años, y fue todo este tiempo el que la “hija” de O-Kagachi, el kami principal, estuvo encerrada en un disco gracias al daimio Konda. Tras salir de su prisión se encontraría con su “hermana”, la princesa Michiko, y juntas se convertirían en el ser más poderoso del plano.

El disco, como pasaría a llamarse, «Aquello que fue quitado».

Volvemos a viajar por el espaciotiempo y nos encontramos en el plano de Tarkir, unas décadas después del final de la Guerra de los Kami. Dos poderosos dragones ancianos luchan a muerte, dos hermanos, Nicol y Ugin, en una batalla decisiva que se saldó con la derrota del dragón espíritu.

Y gracias a los azares del tiempo (nunca mejor dicho) mientras Ugin estaba a punto de expirar, el planeswalker Sarkhan Vol, con ayuda de un edro que contenía la esencia del dragón, lo encerraría en una crisálida que mantendría en estasis y sanaría al progenitor de los dragones de Tarkir durante casi 1300 años.

¿Qué hizo Ugin durante todo ese tiempo dentro de una crisálida?  Aparte de convertirse en el “alma” de Tarkir, se inmiscuyó, a través del tiempo y espacio, en la mente de Sarkhan, susurrándole, con el fin de que ayudara a cambiar el destino del mundo. No debemos olvidar hablar de vez en cuando durante el confinamiento, sea en susurros o no. Pero sin provocar jaquecas, como a Sarkhan. Ugin también podía comunicarse y ver a través de la Gema de la Creación que usaba su hermano (una especie de GoPro para dragones ancianos).

Paralelamente a la batalla de ambos dragones, hubo una esfinge. Una bastante paciente. Pues Azor, autor del Pacto entre Gremios de Rávnica y creador del Sol Inmortal, esperaba a su amigo Ugin para activar el artefacto y encerrar así a Nicol Bolas en Ixalan.

Sin embargo, al no saber de la muerte del dragón, se autoimpuso un encierro en la dorada ciudad de Orazca junto con el Sol Inmortal. Azor pasaría casi el mismo tiempo que Ugin pasó en su crisálida encerrado en Orazca, hecho que siglos después comprobarían Jace y Vraska cuando abrieron las puertas y olieron a…bueno, lo que huele una esfinge milenaria encerrada durante siglos. De vez en cuando hay que airear y limpiar nuestras guaridas durante confinamientos. No sean como Azor.

Dejamos a Azor cerrando las puertas de Orazca y nos adelantamos unas décadas para llegar a Dominaria, con la Academia Tolariana de Urza siendo invadida por los pirexianos.

Tras una explosión que diezmaría a la academia y sus alrededores (experimentos con el tiempo, es lo que tiene) el jovencísimo Teferi (alumno de la academia por entonces) quedaría encerrado en una burbuja de tiempo “lento”, en el que el tiempo apenas pasaba en su interior. También debemos añadir que entró en la burbuja quemándose y gritando. Pues, aunque para él no pasara mucho tiempo, para el resto de mortales pasaron 20 años. Jhoira, Urza y Karn consiguieron “sacarlo” de esa burbuja de tiempo.

La academia «azotada» por el tiempo

¿Qué hizo Teferi durante esos 20 años? Pues poco, ya que para él había pasado como un suspiro. No vendría mal una burbuja de tiempo para paliar las largas estancias de cuarentena.

Seguimos saltando otros 20 años, esta vez nos quedamos con Urza, que buscaba aliados para luchar contra la inminente invasión pirexiana.

En esta ocasión se dirigió a los vastos bosques de Yavimaya para buscar ayuda. Multani, protector de la región, no estuvo dispuesto a apoyar al planeswalker de primeras. Por el crimen que cometió contra la isla de Argoth (cuando activó el sílex golgotiano, diezmando la isla y a Titania, su protectora, en el acto), Multani encerró a Urza dentro de un árbol magnigoth (si recordáis bien, el mismo método que mantiene prisionera a la dragona Rith). No contento con ello, hizo que Urza reviviera en su mente todo el daño que hizo al mundo.  Pasarían años antes de que Multani se percatara del peligro de Pirexia, liberando a Urza y otorgándole su ayuda y la Semillaclima, que posteriormente formaría la estructura del Vientoligero.

Multani

Si no tenemos un árbol magnigoth a mano, al menos podemos meditar y reflexionar, como hizo Urza.

Volvemos con Nahiri dos siglos después de dejar a Urza saliendo de un árbol.  Nuestra kor favorita ya no está en Zendikar, sino viviendo su segundo confinamiento. Esta vez impuesto a la fuerza.

Pues tras dejar su plano natal para buscar a sus compañeros (Ugin y Sorin), se dirige a Innistrad para charlar con el señor vampiro que actuó como su mentor milenios atrás. Sin entrar en muchos detalles, basta decir que discutieron un poco y Sorin la empujó directa al Helvault, la prisión de plata que creó y en la que quedaron encerrados demonios de la talla de Griselbrand, la misma Avacyn y claro, Nahiri.

Helvault

Mil años permaneció la Litomante rodeada de demonios y ángeles, en una completa caída en la oscuridad que pondría a prueba al más cuerdo de nosotros, por fortuna Nahiri estaba acostumbrada a largos períodos de aislamiento.

Para combatir la locura y sobrellevar la situación, aparte de jurar venganza a Sorin y maquinar un plan (cuyas consecuencias veríamos  culminadas con Emrakul) Nahiri recreó en su mente una imagen mental de todo el plano de Zendikar; piedra a piedra, palmo a palmo, desde Akoum a Guul Draz, moldeando el cráter volcán Valakut durante años o esculpiendo calas y bahías, por ejemplo.

Valakut

Sobrellevar un confinamiento recreando un mundo en la mente puede venir bien, aunque también podemos plasmar nuestros propios mundos en otros medios. O dibujar un volcán.

Un par de décadas después de que Nahiri comenzara a crear su propio mapa de Minecraft mental tuvo lugar otro suceso que desembocaría en un planeswalker pasando un tiempo consigo mismo.

Estamos en Ulgrotha de nuevo (en una situación más estable que la que dejamos con Ravi ), y el poderoso Taysir de Rabiah, lleno de celos, exilia a Sandruu, planeswalker minotauro, a un frío mundo del que “tardaría mil años en volver”.

Muy lejos tuvo que mandar Taysir a Sandruu, sin embargo, lo que no es tan conocido es que Sandruu se saltó esos “mil años”  como si no fuera con él la cosa, durando su exilio solo 70 años.

Es una disminución drástica, pero debemos recordar que un caminante de planos en ese tiempo era un ser tremendamente poderoso, y tardar nada menos que siete décadas en regresar de un mundo lejano, comparando los rápidos viajes que podemos observar en la historia actual,  nos puede dar una idea del “viajecito” de Sandruu.

Sandruu

¿Qué hizo este planeswalker durante su exilio? Ya os digo que pasar frío no, la temperatura era algo que un planeswalker antiguo no tenía por qué “soportar”. Podemos especular aquí; ¿estuvo viajando de plano en plano durante 70 años hasta volver, o fue directamente en línea recta viajando por las Eternidades Invisibles? Lo que no hay duda es de que se tomó su tiempo, pues Sandruu tenía un objetivo fijo, una meta.

Y es bueno ponerse metas durante períodos así, aunque solo sea despertarse a la misma hora cada día.

Volvemos (como siempre) a Dominaria, casi 600 años después del exilio de Sandruu, directamente al inicio de la Guerra del Espejismo, conflicto que duró 45 años, y cuyo inicio y fin estuvo relacionado con una figura: Mangara.

Sin entrar en muchos detalles de este acontecimiento, podemos decir que Mangara, poderoso mago de su tiempo, fue atrapado por Kaervek en una prisión de ámbar, y este hecho dio inicio a la Guerra del Espejismo. Con su liberación, concluyó la guerra.

La prisión de ámbar

¿Cómo gastó Mangara esos 45 años metido en ámbar? Básicamente, estuvo atento a todo lo que pasaba en Jamuraa, región en la que se gestó la guerra. Mangara estuvo informándose de todo el conflicto, especialmente de su enemigo, Kaervek, para estar preparado cuando lo liberaran. Y así hizo.

No voy a recomendar recabar información de nuestros enemigos para confinarlos en resina fosilizada en cuanto salgamos de nuestra “prisión de ámbar”, pero podemos hacer como Mangara, que tenía claro lo que hacer cuando volviera a saborear la libertad.

Mangara

Concluyó la Guerra del Espejismo el mismo año en el que comienza la verdadera guerra contra Pirexia en Dominaria. Teferi, ya un planeswalker hecho y derecho, condenaría a todo un reino a un confinamiento del que nunca se recuperaría.

Y es por muchos conocidos que Teferi, temiendo las consecuencias que la guerra tendría sobre la nación de Zhalfir, la «sacaría» del tiempo, cambiándola de fase, y desde entonces, nada ha vuelto a saberse de sus habitanes. Tras la crisis de las grietas temporales se dio por perdida, pero solo podemos especular qué ocurrió. Tal vez siga algún zhalfirino agitando el puño desde algún lugar del tiempo.

Aterrizamos ya en la era contemporánea del Multiverso, con todas las historias que sucedieron tras la Reparación. Obviamente se tratan de períodos de aislamiento o encierro bastante ridículos en comparación con algunos de los que hemos tratado, pero no menos interesantes.

Comenzamos con Karn, nuestro gólem metálico favorito, esta vez en Nueva Pirexia, también conocido como Mirrodin 2.0. Karn, prisionero de su propia mente (y con ayuda de aceite pirexiano) quedó postrado en su trono durante años mientras el poder de los magistrados y pirexia asolaba la superficie de su mundo.

Incapaz de hacer nada, no fue sino gracias al sacrificio de su amigo Venser (le entregó su vida y su chispa) que Karn quedaría libre de su prisión. Todos tenemos que cuidar a nuestros “Venser”, que nos ayudan a reconducir nuestras metálicas mentes y con sus gestos hacen que la “liberación” esté más cerca (no hacen falta sacrificios de chispa ni vitales, por favor).

Otro personaje que recondujo la actitud de un planeswalker (o futuro planeswalker) fue el carcelero Hixus, que terminaría por convertirse en el mentor de Kytheon, futuro Gideon Jura para los amigos, durante su estancia en prisión. Y durante su encierro aprendió cierta rama de la magia.

Hixus

Gideon debe su dominio de la hieromancia, la magia de la ley y el orden, a Hixus, así como su arma característica, el sural, que él mismo entregó al joven Kytheon.

Aquí observamos el famoso sural, arma predilecta de Gideon.

Nunca es tarde para aprender a utilizar una herramienta nueva. Que no sea un sural, son peligrosos. Bueno, con la correcta tutela de un hieromante experimentado, tal vez.

Aprender, no sabemos si aprendió mucho, pero Angrath, otro minotauro planeswalker, quedó confinado en Ixalan nada menos que durante 14 años, gracias al Sol Inmortal (cortesía de Azor, del que ya hablamos antes). ¿Qué hizo Angrath? Añorar a su familia y convertirse en un aclamado y furioso pirata. Muchos, como Angrath, extrañarán a sus familiares, pero no es excusa para ponerse a saquear y a pasar por la quilla a cualquier marinero de agua dulce.

En estos tiempos no es difícil sentir tedio, aburrimiento supino por la sucesión de días aislados y encerrados en nuestros planos particulares. Irónicamente, fue el aburrimiento lo que provocó que la misma Emrakul se confinara dentro de la luna de Innistrad. Con ayuda de Tamiyo y los Guardianes, claro. Aunque antes diezmó el plano de Innistrad, transformando a la mayoría de sus habitantes en horrendas criaturas y deformando la mente de cuantos caían ante su influencia. No sean como Emrakul. A menos que sean entes que estén por encima de asuntos mortales.

Y terminamos este artículo con un claro y reciente ejemplo de distanciamiento social. Nos situamos en Theros, no hace muchos años, cuando el dios Krufix, el más antiguo y sabio de todo el panteón, decretó el Silencio. ¿Qué fue esto? Básicamente callar a los dioses,  evitar que interfirieran en los asuntos de los mortales, por mucho que lo pidieran sus fieles.

Mantuvieron un distanciamiento social con sus devotos fieles, no vaya a ser que volvieran a contagiarlos con monstruos de Nyx, catástrofes provocadas por reyertas entre hermanos o un día cualquiera en el que Heliod se enfade y destruya una ciudad. Así son los caprichos de los dioses. Y lo cierto es que este “Silencio” no duró mucho, solo debemos fijarnos en el actual Theros, con todos los dioses peleando y los titanes sueltos en una épica historia que…no tenemos.

Bueno, eso ha sido todo por ahora, espero hayáis tomado nota de qué hacer y no durante situaciones de confinamiento planar, y que todo vaya bien.

¡Nos vemos en la próxima!

Ya en preventa el sellado de Ikoria

Comentarios en: "LORE: Cuarentena y confinamiento en el Multiverso" (3)

  1. Merunemes dijo:

    Fe de errores: La Guerra del Espejismo no duró 45 años, sino uno (4195-4196). Este período de 45 años lo tomé de la línea temporal de la wiki, supuestamente el período de tiempo entre la «desaparición» de Teferi y el inicio de la guerra. No obstante, dicha fecha (4150) tampoco sería correcta.

  2. […] mi anterior artículo sobre la cuarentena multiversal mencioné de pasada la Guerra del Espejismo, centrándome en el […]

  3. Bahamut-JJ dijo:

    Me encantan este tipo de artículos, solo por estos me encanta esta web

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