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Nos adentramos en una nueva letra de este abecedario sempiterno, esta vez no solo para revisitar a personajes del pasado del Multiverso, sino para echar un pequeño vistazo al futuro, como veremos más adelante. Y de paso seguro que descubrimos datos interesantes de nuestro propio plano terrestre.

Con mi anterior artículo sobre la cuarentena multiversal mencioné de pasada la Guerra del Espejismo, centrándome en el personaje de Mangara, una de las principales figuras del conflicto. Hoy repasaremos en detalle este acontecimiento, que tan poco duró pero no por ello menos interesante llegó a ser. Y por supuesto de los personajes clave que lo vivieron de primera mano, tomando a Jolrael como hilo conductor.

También les debo, queridos lectores, mis disculpas por una anterior equivocación de fechas en este período, que ya he comentado en dicho artículo. Otra razón añadida para hacer este artículo fue el próximo Core Set, que supuestamente estará centrado en Teferi, que fue a su vez causa y solución de esta guerra. Y dejando ya todos estos menesteres, nos vamos, cómo no, al nexo del Multiverso, a Dominaria.

 
Mapa del noroeste de Jamuraa en tiempos de la Guerra del Espejismo. Fuente

Estamos en el noroeste del continente de Jamuraa, región que incluye el poderoso reino de Zhalfir, el estado de Femeref y una provincia del imperio Suq’ata. Teferi, planeswalker conocido por grandes y pequeños, actúa como consejero y mago en la corte de Zhalfir, por entonces el reino más avanzado y de los más (si no el más) poderoso de Dominaria. Pero Teferi es “culo de mal asiento” y no puede evitar volver a trabajar con el tiempo, campo en el que es un experto (sufrió los experimentos temporales de Urza mientras estudiaba en Tolaria).

Teferi se establecería en las islas Chaza, un pequeño archipiélago de Jamuraa, para iniciar su investigación con el tiempo, concretamente para mejorar el proceso de la invocación de criaturas. La cosa, para variar, no sale muy bien, y viendo que su investigación está dañando el mismo flujo temporal, lanza un poderoso hechizo que termina haciendo desaparecer toda su isla, planeswalker incluido. Y así es como nació la habilidad de Cambio de Fase.

La isla de Teferi

Esto de islas que desaparecen del mapa no es algo desconocido, pues a lo largo de la historia, ya sea por error, malicia o leyenda se conocen varias. Tal es el caso de la isla de Frislandia, supuesta isla que el veneciano Nicolò Zeno afirmaba su antepasado había descubierto (y con ello se achacaba el mérito de descubrir el Nuevo Mundo). O la inexistente isla de Thule, al norte de Escocia. Incluso en nuestro siglo se han dado casos de “desdecubrimientos” de islas, como el de la isla Sandy, en 2012. Por suerte para Jamuraa, la isla volvería a aparecer en los mapas.

Mapa donde aparece Frislandia. Fuente

Con la desaparición de Teferi y su isla comenzaron a encadenarse los eventos que desembocarían en la Guerra del Espejismo. Y es que los tejemanejes de Teferi no pasaron desapercibidos para tres poderosos hechiceros: Mangara de Corondor, Kaervek de las Islas Ardientes, y Jolrael, que es sobre quien trataremos en esta letra.

Jolrael fue una poderosa maga en la corte de Ki’pamu, capital de Zhalfir. De hecho, podría decirse que fue la más poderosa (si exceptuamos a Teferi, con quien entabló amistad durante su tiempo en la corte), y debido a esto, no tardaron en aflorar los celos y la envidia entre sus compañeros.

Jolrael

Cansada de la situación, financió una expedición a lo más profundo de la jungla de Mwonvuli, buscando escapar de la humanidad. Cuando la expedición retrocedió debido a la dificultad del terreno, Jolrael continuó su camino, y eventualmente terminaría conviviendo con las bestias.

De los tres hechiceros que se reunieron sobre la desnuda roca que ahora era la isla de Teferi, Jolrael podría decirse que desempeñó un rol más neutral, aunque terminó decantándose por el bando perdedor.

Con la desaparición de Teferi, Mangara buscó utilizar la vía diplomática entre las diferentes naciones del continente para perpetuar un estado de paz, lo que se llamaría la Armonía de Mangara durante los años que duró.

Mangara

Por otra parte, Kaervek, brujo nativo de Urborg (paisano de Crovax, por ejemplo) vio aquí una oportunidad para iniciar sus planes de gobernar Jamuraa al completo.

Kaervek

La solitaria Jolrael, alejada por completo de las maquinaciones políticas humanas, fue presa fácil para Kaervek, pues aprovechando la poca importancia que daba la hechicera a cualquier asunto de esta índole, y sin percatarse de las verdaderas intenciones del brujo, terminó por convencerse de que Mangara buscaba la dominación absoluta de Jamuraa y sus tierras, así como de la isla de Teferi. De esta forma gana Kaervek  una poderosa y futura aliada.

Pero antes de llegar al conflicto propiamente dicho, pasó bastante tiempo, y por ello debemos repasar la situación geopolítica de todo Jamuraa, y de ciertos personajes, para hacernos una idea de la Guerra del Espejismo que se encontró Teferi cuando regresó tras doscientos años “fuera del tiempo”.

Comenzamos con Zhalfir, la nación más militarizada por aquel entonces y más avanzada del plano. Fue aquí donde se llegaron a dominar los cinco colores del maná mucho antes de que se retomaran los estudios de la magia en el continente de Terisiare tras la Guerra entre Urza y Mishra. Su amplio dominio de la magia queda patente en la aparición de figuras como Jolrael, una hechicera tan poderosa que sobrepasó incluso a sus coetáneos zhalfirinos.

 Zhalfir tiene ciertos paralelismos con el antiguo reino de Axum (o Aksum), una civilización del mundo antiguo que prosperó en el noreste de África durante los siglos I a VII d.C (Zhalfir se encontraba en el noroeste de Jamuraa). Considerado por algunos como uno de los cuatro grandes poderes del mundo durante su apogeo  junto al imperio persa, romano y chino, floreció entre otras cosas gracias a su agricultura y situación como punto de encuentro comercial entre estas potencias. Zhalfir comerciaba con el imperio Suq’ata, que posee cierta inspiración persa, y bien pudo haber comerciado con imperios más “occidentales” como Benalia además del imperio de Madara, con tintes asiáticos (más japoneses que chinos, hay que decir) que estuvo gobernado nada más y nada menos que por nuestro querido Nicol Bolas.

Imperio Axum en su máxima expansión. Fuente

El reino de Axum comerciaba con grandes cantidades de marfil, oro y demás productos de lujo, de hecho llegó a acuñar monedas de oro, plata y bronce, influenciado por el sistema monetario romano. La riqueza de Zhalfir podemos encontrarla desde los delicados ropajes de sus habitantes (Teferi, Jolrael) hasta las doradas cúpulas que coronan sus ciudades.

Zhalfir no sabemos si comerciaba con marfil (bonito juego de palabras), lo que sí sabemos es el uso militar que le daban a una de sus principales fuentes; los elefantes. Y al igual que con Axum aquí encontramos otros puntos en común con otro antiguo imperio: el cartaginés.

Tanto el imperio cartaginés como Zhalfir compartían un fuerte carácter comercial y naval, así como poseer una de las fuerzas militares más importantes de su tiempo (llegando a incluir los famosos elefantes de guerra africanos).

Elefante de guerra zhalfirino

Ya comentamos los lujosos atuendos de algunos zhalfirinos, como Jolrael, pero si nos detenemos un poco más podemos observar un dato bastante interesante. Jolrael poseía una túnica púrpura, y en las distintas ilustraciones donde aparece la vemos vestir principalmente con este color. El púrpura se ha asociado desde tiempos remotos a reyes y emperadores, y su comercio y manufactura se originó en la cuna del que llegaría a ser imperio cartaginés o púnico, la ciudad de Tiro.

Jolrael junto con su mascota, una especie de caracal alado.

La púrpura de Tiro, como así se denominaba, se extraía de la glándula de un caracol marino, Bolinus brandaris, también conocido como cañaílla o búsano. No es descabellado pensar que en Zhalfir este tinte se extrajera de forma similar, y de hecho, sabemos que hay caracolas de mar en sus costas.

Observamos una caracola marina en la ilustración de Sea Scryer, carta de Espejismo.

Entre los principales componentes militares de Zhalfir encontramos la orden de los caballeros askari, cuyos cascos comparen ciertas similitudes con algunos cascos de la caballería cartaginesa y/o persa.

Soldado askari

Soldados cartagineses. Fuente

Otro ejemplo curioso lo tenemos en la ilustración de la carta Incinerar (Espejismo) en el que podemos ver a un soldado chamuscado portando un casco bastante parecido al de los lanceros libio-fenicios.

Modificado de: Fuente

El ejército zhalfirino se estructuraba en estamentos, siendo el de “Sidar” el equivalente a general. Fueron muchos los que ostentaron ese título, como Sidar Kondo, padre adoptivo de Gerrard Capashen, o Sidar Jabari, figura clave en la Guerra del Espejismo. Otra figura militar fue Mageta, apodado “el león”, que curiosamente es el epíteto que se le da a Amílcar Barca en la trilogía de novelas históricas “El León de Cartago”.

Imagen de Mageta, sosteniendo una espada de forma bastante inusual.

Amílcar fue un importante general cartaginés, padre de Aníbal Barca, uno de los más grandes generales de la historia. Mageta, antes de desaparecer junto con todo Zhalfir, dirigió la ofensiva contra la invasión keldon de Jamuraa, y sabemos que Kwende, originario de Femeref, dice ser su descendiente.

Kwende. El legado de Femeref puede observarse en su dorada armadura.

Antes de abandonar Zhalfir para iniciar sus experimentos, Teferi dejó establecido un sistema de gremios (uno por cada color del maná) que velarían por distintas partes de la sociedad zhalfirina. Fueron los siguientes:

-Gremio Cívico

-Gremio de los Moldeadores

-Gremio de las Sombras

-Gremio de los Armeros

-Gremio de los Granjeros

Fue debido al Gremio de las Sombras (indirectamente) que se creara un nuevo estado separado de Zhalfir; Femeref.

Femeref se escindió de Zhalfir por una disputa religiosa debido a su objeción con las prácticas del Gremio de las Sombras, encargado del tratamiento de los muertos. Posteriormente se consolidaría como un estado fuertemente religioso y gracias al descubrimiento de minas de oro que se encontraban en las montañas al noroeste del continente pudo ser totalmente independiente. Zhalfir no se tomó muy bien el monopolio de las minas, y el imperio Suq’ata pronto supo de los ricos yacimientos de Femeref, por lo que empezaron a minar en la cordillera al oeste del Gran Desierto.

Arqueros de Femeref

Otro imperio africano de la antigüedad que poseyó una gran riqueza en base al oro fue el imperio de Ghana, que se estableció en África occidental durante los siglos VII a XIII d.C.  Los ricos yacimientos del terreno hicieron que la región comenzara a conocerse como “la tierra del oro”. En dicho imperio el monarca actuaba tanto como líder político como religioso, al igual que hizo Asmira en Femeref durante la guerra, siendo esta joven profeta otro personaje clave en el conflicto.

Fuente

Más al este de Zhalfir tenemos al imperio Suq’ata, uno de los más poderosos del continente de Jamuraa, cuyos orígenes provienen de otro plano. Pues gracias a los portales que antaño existían en el Multiverso, habitantes del plano de Rabiah llegaron a Dominaria y fundaron dicho imperio comercial (suq significa mercado). Sus caravanas recorrían los desiertos jamuraanos y su dominio colindaba con Femeref al oeste, donde pronto comenzarían a explotar los recursos de las montañas (obligando a los enanos a refugiarse en Femeref). Entre las figuras destacadas del imperio tenemos  Telim’Tor (anagrama de Mr. Toilet), un despiadado general conocido por la brutalidad de sus actos. Telim’Tor, ayudado por la hermandad de asesinos conocida como los Robalientos, se erigiría con el poder absoluto del imperio una vez finalizada la guerra.

Mr. Toilet era el apodo de Scott Segal, un diseñador de los sets Espejismo y Visiones

Teniendo el imperio Suq’ata raíces en Rabiah, es innegable su inspiración árabe/persa, pero el hecho de que más adelante se infiltrara una hermandad de asesinos nos puede recordar a los nizaríes, doctrina derivada del ismaelismo, cuyo centro de poder se encontraba El Cairo, capital del imperio fatimí desde el siglo X a XII d.C. Y claro, cómo olvidar cierta saga de videojuegos inspirada por la doctrina que sería conocida como la de los “asesinos”.

Un Robalientos

Volvemos de nuevo con Jolrael, justo después de que abandonara la corte de Zhalfir. Nuestra hechicera, aún acostumbrada al lujo, erigiría palacios por todo el delta de la jungla, dejándolos inhabitados cada vez que se cansaba de vivir en uno de ellos debido a su voluble naturaleza.

Si bien no se encontraban en el delta de un río, hubo una serie de asentamientos a lo largo de toda la costa oriental de África, discurriendo a lo largo de miles de kilómetros, llegando a conocerse como la costa swahili. Estos asentamientos comerciales fueron comunidades medievales que conectaban con Arabia, India y China. A día de hoy podemos ver palacios como el de Songo Mnara, o ruinas como las de Gede, que al igual que los palacios de Jolrael, fueron abandonadas.

Ruinas de Songo Mnara. Fuente

Conociendo ya las tres potencias que estuvieron implicadas en la Guerra del Espejismo, nos detenemos para observar a nuestros tres principales protagonistas y sus idas y venidas durante el período sin Teferi.

Mangara, continuando sus acciones diplomáticas, estableció una relativa paz entre las tres facciones principales. Para paliar las disputas fronterizas entre Zhalfir y Femeref, asignó una zona colchón que habitarían sus aliados, los elfos quirion del Bosque Blanco. Asimismo estableció un acuerdo comercial con el imperio Suq’ata. Gracias a su diplomacia (y cuando hacía falta, intimidación), logró la paz y el control del noroeste del continente durante varios años.

Y durante varios años Kaervek se dedicó a sembrar la discordia entre la nobleza zhalfirina, instigando de nuevo las tensiones fronterizas y enviando espíritus y demás criaturas a atemorizar a los habitantes de Jamuraa, sembrando el miedo en la población. Kaervek poseía la ayuda de los Robalientos, así como de los hombres pantera de Urborg, además de todo tipo de viles criaturas. Pero su principal baza fue encontrar en Jolrael una aliada en su plan para derrocar a Mangara.

Jolrael utilizando su «vínculo espiritual»

Jolrael, gracias al vínculo espiritual que poseía con animales y bestias, tenía ya de por sí un poderoso ejército, además de contar con la ayuda de los viashinos, y por ende, de los dragones que pululaban por los desiertos del continente. Pero si lo preferimos, podemos quedarnos con una frase suya:

“No necesito ejército. Tengo a Jamuraa”

Desesperado por la situación de Jamuraa, Mangara accede a reunirse con Kaervek y Jolrael en uno de los palacios de la hechicera. Al final fue solo un pretexto para encerrarlo en la Prisión de Ámbar, hecho que sumió a Jamuraa aún más en el caos.

El ámbar, la conocida resina fosilizada, ha actuado de “prisión” de diversas criaturas (principalmente invertebrados) a lo largo de la historia de nuestro mundo. La mayoría del ámbar fósil que se encuentra en la actualidad provino de un árbol extinto, Hymenaea protera, cuyo género aún perdura hasta nuestros días. Curiosamente se ha descubierto que la especie más relacionada con la anterior es Hymenaea verrucosa, que actualmente se encuentra en el continente africano.

Hymenaea verrucosa. Fuente

Junto con la prisión de ámbar en la que fue encerrado Mangara, tenemos otro artefacto hecho del mismo material, originario también de Dominaria: el mox de ámbar.

Si nos fijamos en su texto de ambientación dice así: Un momento tangible con el poder de hacer realidad visiones épicas. Sabiendo que los sets en los que se ambientaría toda esta historia fueron Espejismo y Visiones, es para pensárselo.  No hay coincidencias en el Multiverso (llevaba ya tiempo sin decir la frasecita, lector).

Con Mangara fuera de juego, comenzaron los días oscuros para Jamuraa. Los principales dirigentes de Zhalfir, Femeref y el imperio Suq’ata se reunieron a raíz de la desaparición de Mangara, y en ese gran concilio Hakim, el famoso contador de historias, relata las desgracias que acaecen en cada región. Kaervek aprovecha la ocasión para hacer acto de presencia y reclamar el poder ante los líderes de Jamuraa. Sin embargo, esto solo provoca que todo el continente ponga nombre a un enemigo en común, uniéndose las tres facciones contra Kaervek. Y así comienza la Guerra del Espejismo.

Durante los meses venideros se sucederían ataques de dragones, desapariciones de granjeros, incluso una masacre en Femeref por el Espíritu de la Noche, entidad patrona de la hermandad de los Robalientos.

Espíritu de la Noche

Es ahora cuando Jolrael, que apenas tiene ya mando sobre su propio ejército, detecta algo, el regreso de una figura con la que compartió los enjoyados pasillos de Zhalfir. Y es que Teferi y su isla, tras dos siglos, habían vuelto.

Y no es la única isla que sabemos “vuelve”. Frente a las costas de Sicilia se encuentra oculta la isla Ferdinandea (nombrada en honor a Fernando el Católico por los sicilianos, aunque los ingleses la llamaron isla de Graham), y que debido a la actividad volcánica (forma parte del volcán Empédocles) ha ido apareciendo y despareciendo a lo largo de los siglos. Se ha documentado una de sus “apariciones” durante la Primera Guerra Púnica (sí, en tiempos de Amílcar Barca) y la más conocida fue durante julio de 1831. Cuatro países se disputaron el territorio de la isla (Italia, España, Francia e Inglaterra), pero tal como vino, Ferdinandea se fue. Es curioso porque la isla de Teferi bien podría ser reclamada por varios “países” de Jamuraa. Pero sigamos con nuestra historia.

La isla Ferdinandea (1831). Fuente

Jolrael se teletransportaría a la isla de Teferi y le relataría a su amigo todo lo sucedido en Jamuraa, así como las crecientes dudas y la equivocada decisión de apoyar a Kaervek, cuya victoria estaba cada vez más cerca. Teferi decidió no intervenir en el asunto, temiendo un nuevo desastre temporal y prefiriendo seguir con sus investigaciones. No obstante, prometió ayudar con sueños y visiones, visiones que posteriormente enviaría Jolrael a varios personajes que decantarían la balanza de la guerra. Y en el juego de cartas, aquí es donde comenzaría el set Visiones, haciendo referencia indirecta a Jolrael.

En estos momentos Jamuraa se encuentra en estado precario. Los continuos conflictos dejarían  a Zhalfir con un aluvión de refugiados de otras regiones, a Femeref invadido y sumido en las sombras (nunca mejor dicho) y al imperio Suq’ata con las fronteras completamente cerradas.

Dirigidos por las visiones y sueños de Jolrael varias figuras se encontrarían en Ki’pamu, capital de Zhalfir. Estos fueron Asmira, líder de Femeref (y la única que conocía la verdadera naturaleza de estas visiones), Hakim, el Tejedor de Cuentos, Sidar Jabari, general zhalfirino, y Rashida matadragones.

Rashida matadragones

Rashida, de la que no hemos hablado anteriormente, nació en  Zhalfir. Tras la desaparición de Mangara, unos dragones asaltaron su aldea (dragones de Kaervek o Jolrael con toda seguridad). Solo ella quedó como  única superviviente. Luego de haber enterrado a su familia y lo poco que quedaba de su aldea, juró eliminar a todo dragón de Jamuraa.

Portando su espada familiar, la Matadragones (que pronto sería parte de su nombre) se dedicó a cazar a estas criaturas. Su fuerza y fama como cazadora le granjearon una gran reputación, y poco a poco fue creando un ejército de “matadragones”, conforme algunas casas nobles se unían a su contingente. El ejército de Rashida utilizaba escamas de dragón en sus armaduras, y llegaron a ser una fuerza de élite.

Si bien no tenemos constancia de dragones en nuestro mundo, sí que tenemos una armadura de escamas bastante “dracónica”. En el British Museum se encuentra una armadura egipcia hecha con escamas de cocodrilo, datada del siglo III a.C

Armadura de escamas de cocodrilo. Fuente

Estas mismas fuerzas de élite formarían parte del plan que se discutió en Ki’pamu para liberar a Mangara. Las fuerzas de Rashida y Asmira se internarían en la jungla de Mwonvuli para encontrar la prisión de ámbar, oculta en la sala del trono de algún palacio de Jolrael (recordemos que Jolrael tenía muchos palacios ya construidos, la mayoría abandonados u ocultos por la maleza de la selva). Por otra parte, Hakim y Jabari buscaron una forma de distraer a las fuerzas de Kaervek.

La ocasión para iniciar el plan llegó con el ataque a la ciudad fronteriza de Ufunguo. Gracias al sacrificio de Sidar Mwigo pudo escapar su población del ataque. Jabari, de nuevo guiado por los sueños que enviaba Jolrael, dirigió a los refugiados a la ciudad de Tefemburu, densamente poblada.

La ciudad de Tefemburu

Aunque Tefemburu había rechazado los primeros ataques, estaba claro que no podía resistir un asedio a largo plazo. Fue gracias a Hakim y una de sus historias, una historia que jamás había contado y que le vino en un sueño (gracias a Jolrael, probablemente). Esta mágica historia creó un hechizo que hizo desvanecer temporalmente el ejército que rodeaba la ciudad. Sin dilación, se evacuó a toda la población de Tefemburu.

Hakim

Al alba, el ejército de Kaervek reapareció, sin percatarse de lo que había sucedido. Atravesaron las murallas de la ciudad, activando una trampa elaborada por los magos de los gremios; una esfera de energía explosiva. Con ello, el contingente de Kaervek y la ciudad de Tefemburu desaparecieron por completo.

A pesar de haber dado un duro golpe al brujo, de poco valía si las fuerzas de Asmira y Rashida no llegaban al palacio de Jolrael a tiempo. No fue sino gracias a una intrépida capitana que pudieron abarcar las grandes distancias hasta la jungla de Mwonvuli para rescatar a Mangara. Es extraño que un navío pueda atravesar las llanuras de Zhalfir y la jungla de Mwonvuli, a menos claro, que se trate del Vientoligero, al mando de Sisay.

Sisay

Kaervek, sabiendo el coste de la derrota de su ejército y conociendo el regreso de la isla de Teferi, embarcó hacia las islas Chaza junto con Jolrael. Jolrael rompería su alianza con Kaervek durante esta travesía y se enfrentaría al brujo, dejándolo malherido. Teferi despachó rápidamente a las restantes fuerzas, y uno de sus dracos rescató a Jolrael, cuya embarcación había sufrido el envite de una gigantesca ola.

Kaervek había escapado, refugiándose en los pantanos de Uuserk para recuperar maná, sin embargo, tuvo que enfrentarse contra la necrópolis flotante de Aku.

Necrópolis de Aku

Aku fue construida por el gremio de los moldeadores y el gremio de las sombras (grupo conocido como los mundungu) con el fin de preservar los restos de la realeza zhalfirina en una fortaleza flotante llena de tumbas de pilar. Este tipo de tumbas podemos encontrarlas en ruinas de ciudades como Gede, anteriormente mencionada.

Y no podemos dejar de hablar de tumbas, pilares y Zhalfir sin mencionar el obelisco de Aksum, localizado en una antigua necrópolis. Dicho obelisco se derrumbó debido a un terremoto, dada la alta actividad sísmica de la zona. Tal vez los zhalfirinos tuvieron más de una razón (aparte de evitar el expolio) para construir una necrópolis flotante…

Obelisco de Axum. Fuente

Volviendo al continente, tenemos a las fuerzas de Asmira y Rashida luchando en el palacio de Jolrael contra los siervos de Kaervek. Al ver que sus activos iban mermando, Rashida utilizó una máscara de dragón para dotarse de fuerza y velocidad sobrehumanas, derrotando fácilmente a las fuerzas del palacio. Únicamente quedó Purraj, una mujer pantera de Urborg que atacó a Asmira, que en ese momento realizaba el ritual que liberaría a Mangara. A pesar de las heridas mortales, completó el ritual, y con las últimas palabras escapando de su boca, quebró la prisión de Mangara. Tras su muerte, se le otorgó el título póstumo de Vengadora Sagrada, tal como aparece en su carta.

Asmira, Vengadora Sagrada

Mangara se enfrentó a Kaervek junto a sus aliados élficos, y sellándolo en la misma prisión de ámbar, dio fin a la Guerra del Espejismo. Kaervek sería enterrado en una tumba de Aku.

Pronto los ejércitos y criaturas del enemigo irían retrocediendo, y la paz volvió a Jamuraa.

¿Qué paso con Jolrael? Volvió a la soledad de sus palacios, rodeada por las criaturas que tanto amaba, y hasta la posterior invasión keldon no volvió a salir de su retiro. Probablemente la última persona que vio a Jolrael fue su viejo amigo Teferi, que ocasionalmente la visitaba.

Durante la invasión pirexiana desapareció todo el noroeste del continente, al igual que hicieron los sueños y visiones de Jolrael tras la guerra, sin que apenas nadie supiera que había ayudado a salvarlos, intentando redimirse por haber apoyado a quien provocó el conflicto.

 Aunque me gustaría ver a algunos de estos personajes  en el nuevo Core Set,  actualmente solo viven como leyendas de una tierra perdida en el tiempo.

Jamuraa, actualmente. Nótese el «hueco» al noroeste.

Teferi suele mirar al horizonte donde antes se encontraba su hogar, recordando el esplendor de Zhalfir, y quién sabe, a su amiga Jolrael. El caminante permanece largo rato en  pie junto a la orilla del océano, pues como dice un antiguo proverbio zhalfirino:

El mar no deja espacio a las lágrimas.

Comentarios en: "ABCLORE: Jolrael, Visiones y Guerra del Espejismo" (3)

  1. No la termine, pero me la agendo para leer. Muy buena

  2. Santiago dijo:

    Son muy buenos estos artículos, muchas gracias. Aprendemos lore e historia, nice!

  3. […] si queréis profundizar en personajes como Mangara, Kaervek o Jolrael, os recomiendo pasaros por mi abclore que trata sobre estos personajes y la Guerra del […]

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