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Tardía es la hora, en que decide aparecer el abecedario, la K te nombro, malas nuevas de un lore indeseado.

Un gran saludo de nuevo a todos los rinconeros y amantes del lore recóndito y seriado alfabéticamente. Ha tenido que pasar más de un verano al completo para que os traiga una nueva letra. No prometo nada, pero intentaré retomar una periodicidad menos espaciada para futuras entregas (lo sé, hasta yo me río). Ante todo, un aplauso a vuestra paciencia (si es que aún la conserváis) y a los que daban por muerto estas pildorillas de lore didáctico. Y al Rincón, que acoge mis artículos sin rechistar.

Tras el lanzamiento de El Resurgir de Zendikar y el regreso de las historias semanales repetimos de nuevo el ir deambulando entre edros y ruinas con tesoros (a este paso pierdo la cuenta de tantos return to…). Toca hoy la K, y estando en Zendikar qué mejor manera que pasarnos a ver un personaje que volvió en carta. Presento sin más dilación a Kazuul.

Kazuul, tirano de los precipicios

Kazuul es un ogro zendikari que destaca no solo por su tamaño (superior a la media) sino también por su astucia e inteligencia. Tal vez no llegue a las cotas de los ogros onakke, de los cuales sabemos poco salvo que se suponen los más avanzados intelectualmente. O puede que ni siquiera a Hidetsugu, del que ya hablé. Pero como comprobaremos, es innegable que no hay que subestimar a alguien que lleva años manteniendo a flote ciertos…negocios en un plano tan turbulento como Zendikar.

Antes de profundizar un poco más sobre los tejemanejes ogrescos, debemos ponernos en situación. Concretamente en el continente de Murasa, base de operaciones de Kazuul.

Murasa se alza en el océano como una meseta gigantesca, con unos acantilados cortantes e infranqueables, la denominada Muralla de Murasa, lugar donde habita nuestro ogro. Es uno de los continentes más aislados del plano, y sus verdes y exuberantes bosques guardan peligros tan grandes como sus tesoros. Lo que atrae a muchos aventureros y casas expedicionarias.

Existen unos acantilados terrestres que guardan ciertos paralelismos con los de Murasa: los Acantilados de los Gigantes.

Esta formación geológica de origen volcánico también fue conocida como “muralla del infierno” o “muralla del diablo” y la podemos encontrar en la costa occidental de la isla de Tenerife, en las Canarias. Con una altura de entre 300 y 600 metros, poco tienen que envidiar a los riscos de Kazuul. Su accidentada geografía hace impracticable un trayecto desde los acantilados hacia el interior, tal como sucede en el continente de Zendikar.

Acantilados de los Gigantes. Fuente

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta un aventurero o expedición es durante el viaje hacia el interior del continente. Se pueden atravesar las costas de Murasa por tierra, mar y aire, pero con un riesgo considerable.

El único río parcialmente navegable y es el Vazi, lleno de rápidos y cataratas, lo que hace casi imposible una navegación segura hasta el interior de la meseta. Hace unas décadas se consideraba el paso fluvial más seguro hacia el interior, pero dejó de ser mantenido por elfos Tajuru y una tribu kor después de presenciar una masacre de kor cuyas víctimas se dice siguen deambulando como fantasmas. 

 Por aire es el método más seguro, a lomos de un grifo se evitan muchos obstáculos (como hemos visto recientemente en el segundo relato de la historia del set), pero imposibilita llevar pesados equipos de exploración y adentrarse en los conocidos cañones y grutas, lugares frecuentados por aventureros (aunque actualmente miren más hacia las aerorruinas kor). Y seamos sinceros, un grifo cuesta más caro que un gancho para escalar.

Grifo de Zendikar

Para facilitar el paso terrestre hacia el interior de Murasa, los elfos Tajuru (asentados en los bosques del continente) construyeron un paso sobre la Muralla, evitando los acantilados mediante puentes y pasarelas (ahora incluso hay elevadores de madera).

Y aquí es donde entra Kazuul en juego, pues el paso actualmente es mantenido por humanos, protegido por ogros, y en la cúspide de la organización, se encuentra Kazuul, que impone un peaje a todo aquel que quiera atravesar sus dominios.

Un ogro cobrando peaje tal vez nos suene al clásico cuento de los tres cabritos Gruff y el trol del puente, procedente de la tradición oral noruega y publicado por primera vez a mediados del siglo XIX. Puede que, salvando las distancias, haya sido inspiración para Kazuul, o puede que una simple curiosidad. Pero eso es lo que nos quieren hacer creer, pues en Zendikar hay trols y cabras. Y puentes. No hay coincidencias en el Multiverso.

Podemos encontrar a trols en las densas junglas de Murasa, más allá del peaje de Kazuul, y las cabras, si bien necesitaremos nuestro gorrito de aluminio multiplanar, también las encontramos. Y si no que se lo pregunten a Bruse Tarl.

Trol cosechador, nativo de Zendikar

Harto conocidos son los testarudos bueyes de Zendikar, y los insultos proferidos por Bruse Tarl, su pastor. Si bien la carta del Buey del campo de pilares (o el reciente Buey de Makindi) nos indica claramente que es un “Buey”, es posible, si nos fijamos en su aspecto, que sea un caso parecido al del buey almizclero, que de buey tiene solo el nombre, pues está más emparentado con ovejas y cabras que con bueyes, y voilá, ya tenemos cabras en Zendikar.

La verdad está ahí fuera

Dicho esto, y dejando de hacer el cabra, continuemos con los asuntos de nuestro ogro.

No hace falta mucha imaginación para imaginar cómo Kazuul subyugó a los miembros de su propia especie para que custodiaran los acantilados. No solo eso, sino que los mantiene como cobradores de peaje (principalmente en los elevadores). Multitud de razas sirven como agentes de Kazuul, como minotauros (que podemos ver en carta), principalmente destinados a vigilar a humanos, kor y demás razas que “mantienen” el puente: sus esclavos.

Y es que a pesar del epíteto que vemos en su carta, “tirano de los precipicios”, si nos fijamos en su ilustración en el libro de arte, podemos leer otro bastante más acorde, “Esclavista sádico”, que probablemente fue censurado rechazado por algo menos…violento. Pero no nos engañemos, pocas cosas más violentas hay que un enorme ogro esclavista que da los finiquitos tirándote desde un acantilado.

Kazuul, Sadistic Slaver. Foto propia

Sabemos que Kazuul contrata muy barato, basta con que vea a un ansioso explorador pasar unas cuantas veces por su territorio, para que lo convierta en algo más productivo que unos pocos tributos. Sin embargo, tanto sus esclavos como sus guardias y cobradores deben comer algo, lo que nos lleva a una de sus principales fuentes de ingresos, el citado peaje.

Si bien peaje es una palabra a la que muchos estamos acostumbrados (basta con pasar por una autopista), es heredera de otro término que se utilizó ampliamente durante la Edad Media (y siguió vigente hasta el siglo XIX): el portazgo.

Si nos atenemos a su definición, es el pago que se realizaba por el derecho a pasar por un camino o por las tierras de un rey o señor. Especialmente conocido era el portazgo que se realizaba en el Camino de Santiago cuando se pasaba por reinos o señorías (los peregrinos estaban, salvo algunas excepciones, exentos del pago). Podemos pensar que portazgo y peaje son sinónimos, pero el portazgo a veces acarreaba el pago por el paso de mercancías, y no solo el derecho de paso.

Esto es bastante reseñable ya que muchas casas expedicionarias de Zendikar (especialmente la Casa Expedicionaria de Murasa) conoce bien el paso de Kazuul y con mucha probabilidad debe pasar con varios exploradores y equipo, cosa que viene bastante bien a nuestro ogro, que encantado les cobrará por el paso y por las mercancías, o quien sabe, tal vez han llegado a algún tipo de convenio. Kazuul (y sus lacayos ogros) aceptan varias divisas para facilitar el trámite, entre las que se incluyen espadas brillantes, como vemos en el texto del Cobrador de peajes de Kazuul.

Cobrador de peajes de Kazuul

Puede, querido lector, que haya pensado ¿por qué no derrocan a Kazuul? Kor, humanos, tritones, su propia raza y la mayor nación de elfos en Zendikar no deberían ver con muy buenos ojos la esclavitud que impera en las costas de Murasa (los vampiros ya tienen a su propia raza de esclavos). Pero es innegable que, pese a ser un ogro, sus métodos y logística funcionan como un reloj; asegura y mantiene el recorrido terrestre hacia el interior del continente, durante años las casas expedicionarias y los aventureros (aquellos que no acaban como “empleados”) han utilizado sus estructuras. Pero siendo un ogro, casi cualquiera habría podido comenzar a extorsionar en los riscos con amenazas de tiro libre desde acantilado. Y es que de peajes no vive el ogro; también tiene sus minas.

Poco conocemos de la segunda fuente de ingresos del tirano, salvo que dirige varias actividades mineras en las grutas que discurren bajo la Muralla. Gracias al texto del Mercenario de Hada podemos deducir que la red de minas es relativamente extensa.

Mercenario de Hada, superviviente de un paseo por las minas de Kazuul

Kazuul necesita mano de obra tanto para cuidar el paso por los acantilados como para seguir extrayendo riquezas de las minas. A pesar de los desventurados viajeros que terminan siendo presa de sus grilletes, mantener tales actividades y un gran número de esclavos no es gratis. Las ganancias que obtiene deberían ir destinadas (en parte, porque seguro es un tacaño) a mantener a flote sus negocios; y de hecho podemos afirmar con relativa seguridad que estamos ante una de las mayores actividades económicas de todo el plano. Incluso más que las caravanas que pululan por las planicies de Zendikar o las reconocidas expediciones y aventureros en busca de tesoros perdidos, empresas bastante más arriesgadas para pagarse una buena jubilación al estilo ogro.

Y es que, si bien puede sonar exagerado, es un hecho que los agentes de Kazuul viajan por varios continentes del plano con dos propósitos: adquirir esclavos (en ciudades como Zulaport) y vender minerales y lingotes (en ciudades como la conocida Portal Marino, donde tuvo lugar el enfrentamiento final contra los Eldrazi, y que podemos ver en los últimos relatos).

Portal Marino (en sus buenos tiempos)

Como vemos, Kazuul (o al menos su negocio) es conocido por todo Zendikar, y me atrevería a decir que es bastante plausible que su género (ya sea piedra o metales preciosos) ayudara a financiar la reconstrucción de Portal Marino dirigida por Tazri. Y siendo un tirano de bastante crueldad, seguro que, como hombre de negocios, se aprovechó todos los refugiados durante la infestación de los Eldrazi (las dos que hemos visto a lo largo de la historia del plano).

En ciertos aspectos, Kazuul ha sido necesario en un lugar como Zendikar. Pero no tomen a error mi afirmación, no estoy haciendo apología del esclavismo ogro (ni de subir acantilados pagando), pero como hemos visto es un personaje que nos muestra un aspecto en la historia bastante interesante y con matices que muchas veces vemos poco o nada en las historias actuales. O simplemente podemos quedarnos con que es un ogro que tira a gente por precipicios si no le ofrecen un poco del vil metal.

Hemos hablado sobre los Eldrazi (es imposible no hacerlo teniendo a Zendikar de fondo), y nuestro amante de acantilados favorito ha sobrevivido indemne a las invasiones de los vástagos de Ulamog, Kozilek y Emrakul. ¿Cómo lo hizo? Contando con una importante ventaja: Murasa.

Además de ser uno de los territorios más salvajes y de difícil acceso de todo Zendikar, su vibrante naturaleza crecía una y otra vez a pesar de la corrupción Eldrazi. Esto hizo que muchos refugiados de todos los continentes se dirigieran a parapetarse tras los altos muros custodiados, cómo no, por Kazuul. Eventualmente se erigirían campamentos por todos los bosques y junglas. Y con toda seguridad cobraría algún que otro peaje aprovechando el aumento de nuevos “clientes”.

Las primeras oleadas de progenie eldrazi fueron resistidas gracias a la naturaleza de Murasa Sin embargo, muchas zonas fueron, con el tiempo, afectadas por la Ruina y grandes extensiones de junglas se perdieron bajo el blanquecino polvo de Ulamog y las deformaciones de Kozilek. La Muralla fue sobrepasada por vástagos voladores, y podríamos suponer que buena parte de los “trabajadores” de Kazuul, además del propio ogro, fueron atacados, especialmente en las minas, donde una huida rápida puede ser fatal si nos persigue un ejército de eldrazis.

Es en las minas donde podrían haberse parapetado tanto Kazuul como sus hombres y esclavos. Un refugio subterráneo en acantilados contra eldrazis voladores guarda cierto paralelismo con otro refugio ideado durante la Segunda Guerra Mundial: Fan Bay Deep Shelter.

Los acantilados de Dover y Fan Bay Deep Shelter

Esta estructura, que bien podría llamarse “ciudad subterránea” fue excavada a más de 20 metros bajo los famosos acantilados de Dover entre 1940 y 1941. Llegó a albergar hasta un hospital, además de grandes salas y otras dependencias. Se accedía bajando la friolera de 125 escalones. Se construyó con el fin de alojar a los artilleros de la batería de cañones que se encontraba en la costa y protegerlos de posibles bombardeos. En 2015, tras varias décadas cerrado, volvió a abrirse como atracción turística.

Entrada al complejo. Fuente

Aparte de conjeturas, poco más sabemos de cómo lidió Kazuul con la invasión, solo que sobrevivió. Gracias al relato de Mina y Denn, dos refugiados elfos de la tribu de los Mul Daya, pudimos conocer que los acantilados del continente (y la linde sus bosques) estaban totalmente vacíos, en silencio y afectados por la marca de Ulamog. ¿Estaría Kazuul en el fondo de sus minas? ¿En algún campamento hacia el interior del continente? Hagan sus apuestas.

Y llegamos a Zendikar Rising, donde no esperaba ver a nuestro amigo, pero volvió en forma de carta de doble cara, representando tanto a sus acantilados como a su afición favorita: despeñar a cualquier imprudente que le desafíe (o no le pague). Podemos observar que los alrededores carecen por completo de cualquier rastro dejado por los titanes, prueba de que la naturaleza de Murasa ha actuado tan rápido como siempre, aunque vemos que todo Zendikar parece que ha hecho borrón y cuenta nueva a pesar de haber tenido continentes enteros diezmados.

Kazuul practicando su hobby favorito.

Tras repasar la historia de Kazuul y elucubrar sobre sus actividades, me gustaría terminar centrándome en la figura del ogro.

Kazuul comparte nombre con otro personaje de Wizards, concretamente del universo de Dragones y Mazmorras, siendo su homónimo un exarca de Demogorgon, un poderoso señor de los demonios cuyo nombre seguro conocen los seguidores de la serie Stranger Things.

La primera vez que vimos representado a Kazuul fue en la ilustración de Paul Bonner, reconocido artista que ha trabajado para franquicias de fantasía como Dungeons&Dragons y Warhammer. Es bastante reconocible su estilo en criaturas como orcos, ogros y trols (o para los que juegan a Sedris), como podemos comprobar a continuación.

Ilus. Paul Bonner
Tanto en la ilustración anterior como en la de la ficha de ogro que crea Kazuul observamos rasgos compartidos, como una nariz rechoncha y azulada

Kazuul porta una inmensa hoja serrada y con pinchos, arma que, al menos durante un momento, estuvo en poder de una elfa (seguramente tajuru) que de alguna forma “recibió” la crueldad del ogro, tal como describe el texto de la Cuchilla de ogro. Por lo que vemos también recibió su fuerza, dado el tamaño de la espada.

Aparte de su cornudo yelmo lleva una placa ventral con cuernos, algo muy característico de los ogros del universo Warhammer (probablemente Bonner se tomaría alguna licencia), ya que estas placas que llevan en la panza representan a la deidad que veneran, las Grandes Fauces.

Ogros con placas ventrales. Fuente

Quizá lo que más importancia tiene al fijarnos en este personaje lo vemos sujeto a su mano izquierda: las cadenas. Y es que no es un planeswalker, ni siquiera un ser extremadamente poderoso, pero a pesar de epopeyas descafeinadas, de catástrofes multiplanares y amenazas cósmicas, ni Nahiri con su litomancia, Jace con sus ilusiones o Nissa con sus elementales, han conseguido romper sus grilletes.

Espero os haya gustado, ¡y nos vemos en la L!

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